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Un mundo conectado

Autor: Vicente Schittek

En el año 300 a.c el imperio romano se vio ante el desafío de desarrollar uno de los retos mas colosales de su época, la construcción de los caminos romanos. Una red mayor a 100.000 kilómetros de vías que interconectaría todo su territorio de dominio con Roma.

Estos caminos principales a menudo estaban pavimentados con piedra y metalados, curvados para drenaje, flanqueados por senderos, puentes y zanjas de drenaje que aún se encuentren visibles en la actualidad.

Durante más de 700 años el imperio romano a través de la expansión y consolidación de la República proporcionó medios eficientes para el movimiento terrestre de ejércitos, funcionarios, civiles, transporte terrestre de comunicaciones oficiales y comercio de bienes. El desarrollo de aquella infraestructura permitió el dominio romano en la región durante décadas posteriores. 

Al igual que el desafío al que se enfrentaron los romanos, en 1882, Edison ayudó a formar la Edison Electric Illuminating Company de Nueva York transformando la manera en la que vivíamos con la instalación de una red eléctrica para dar una cobertura a Estados Unidos y conectarla con una red eléctrica para iluminar los hogares. Pero el progreso fue lento. La mayoría de los estadounidenses todavía encendieron sus hogares con luz de gas y velas durante otros cincuenta años. Solo en 1925 la mitad de todas las casas en los EE. UU contaban con energía eléctrica.

El desafío de desplegar infraestructura para facilitar la vida de los humanos a sido uno de los retos mas interesantes, cruciales y constantes dentro de la historia del ser humano. Desde Marco Polo con la ruta de la seda a China, hasta el Belt Road Initiative. Las nuevas tecnologías están facilitando la conectividad y comunicación ya no sólo de seres humanos sino entre maquinas, aunque se enfrentan al mismo desafío.

Los despliegues que vivimos tardan cada vez mucho menos años y los efectos tecnológicos y económicos son extraordinarios, trayendo una mayor innovación al planeta.

Las redes LPWA (Low Power Wide Area) para la cobertura del internet de las cosas son un tipo de red de telecomunicaciones diseñada para permitir comunicaciones de largo alcance a bajas velocidades de bits utilizando las frecuencias de banda ISM sin licencia. Son particularmente adecuados para aplicaciones que requieren bajos costos de hardware, batería de larga duración y cobertura ubicua. La infraestructura y datos generados en este aspecto se alejará de los datos generados por humanos y los servicios solicitados por humanos, hacia los datos basados ​​en máquinas y los servicios basados ​​en notificaciones. La información se detectará y los datos se generarán sin interacción humana, permitiendo la automatización de tareas previamente realizadas manuales.

Esta transformación a comparación de lo que vivimos con la red eléctrica hace unos siglos esta tardando un menor tiempo. En México despliegues de redes IoT como Sigfox han llegado a una conectividad de mas de 80 millones de habitantes en 4 años.

“El hecho que el mundo físico tiene la palabra cada ves más con estas redes y esa voz del mundo físico representa información que puede ser tomada para crear valor en el mundo digital”

¿Cuánto tardaran estas redes en dar cobertura a toda la población? ¿Cómo se disminuirán los tiempos de despliegues de infraestructura en un futuro? ¿Qué podemos esperar de un mundo conectado entre maquinas?