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Transformación del campo en México

Autor: Vicente Schittek

Si alguien me hubiera dicho que el día de hoy estaría escribiendo un artículo sobre IoT y su impacto en el campo mexicano no me lo hubiera creído. Justo hace un año estaba participando en una aceleradora de negocios americana con la idea de cambiar el consumo de excedentes a través de una aplicación móvil. La idea era simple pero el reto grande, queríamos conectar en tiempo real a los restaurantes, panaderías y supermercados con gente que estuviera dispuesta a comprar el excedente que les quedaba de ese día a un precio menor.

Nos parecía sorprendente como en México, con un contraste tan grande social y económico dentro de la población se desperdicia más de 20.4 millones de toneladas de comida, un número que nos parecía una brutalidad.

Hoy un año después tengo la oportunidad de trabajar con un equipo extraordinario que busca conectar al campo y darle voz a los cultivos para que podamos optimizar las cosechas.

Para dar un panorama en el país tenemos a más de 5.5 millones de habitantes dedicados a la agricultura, equivalente a casi el 5% de la población y más de 198 millones de hectáreas produciendo. Llevamos viviendo varias décadas en una migración de las zonas rurales a las metrópolis y un menor interés por parte de los jóvenes de trabajar el campo, a pesar de esto la producción dentro del país a crecido de manera significativa gracias a avances tecnológicos. Permitiendo posicionarnos como los mayores exportadores agrícola a USA con sumas superiores a los 30,000 millones de dólares.  

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se espera que la población mundial supere los 9 mil millones de personas para 2050. Para producir suficientes alimentos para la población dada, los volúmenes de producción agrícola deben aumentar en un 50%.

Como los recursos para las operaciones agrícolas son limitados (la mayoría de las tierras aptas para la agricultura ya están en uso), la única forma de aumentar el volumen es mejorar la eficiencia de la producción. Por lo cual tecnologías como el IoT pueden tener un impacto significativo en los negocios agrícolas, por ejemplo: 

• Datos, toneladas de datos, recopilados por sensores agrícolas inteligentes, condiciones climáticas, calidad del suelo, progreso del crecimiento del cultivo o salud del ganado. Estos datos se pueden usar para rastrear el estado del negocio en general, así como el rendimiento del personal, la eficiencia del equipo, etc.

• Mejor control sobre los procesos internos y, como resultado, menores riesgos de producción. La capacidad de prever la producción permite planificar una mejor distribución del producto. Si se sabe exactamente cuántos cultivos se van a cosechar, se puede asegurar de que los productos no queden sin venderse y evitar un desperdicio.

• Gestión de costos y reducción de residuos gracias al mayor control sobre la producción. Al poder ver cualquier anomalía en el crecimiento de los cultivos, se puede mitigar los riesgos de perder un rendimiento.

• Mayor eficiencia empresarial a través de la automatización de procesos. Al usar dispositivos inteligentes, se puede automatizar múltiples procesos a lo largo del ciclo de producción, por ejemplo, riego, fertilización o control de plagas.

• Calidad y volúmenes mejorados del producto. Logre un mejor control sobre el proceso de producción y mantenga estándares más altos de calidad de cultivo y capacidad de crecimiento a través de la automatización.

Como resultado adicional todos estos factores pueden conducir a mayores ingresos. No hay duda de hasta qué punto la agricultura inteligente puede ayudar a enfrentar este desafío; de hecho, parece que no es posible sin él.