Agricultura inteligente (Parte 1): Un contexto idóneo para la revolución tecnológica

Fuente: El blog del grupo Fertiberia/ Escribe: José Manuel Fernández (*)

El imparable crecimiento de la población mundial sumado a la necesidad de limitar el uso de los recursos naturales y la aplicación de insumos, están llevando al sector agrícola a la buscar nuevas soluciones que den respuesta a este nuevo contexto. La utilización de las nuevas herramientas tecnológicas y el desarrollo de internet se presentan como imprescindibles en la agricultura del siglo XXI.

Según previsiones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en el año 2050 la población mundial habrá crecido del orden de un 34% alcanzando una cifra superior a 9,0 millones de personas.

Crecimiento de la población mundial
Fuente: Fondo de población de la ONU

El sector agrícola enfrentará enormes desafíos a la hora de atender el incremento de la demanda de alimentos de toda la población teniendo que aumentar su producción en un 70%.

Por otro lado, nos encontraremos con una disminución de la tierra dedicada al cultivo, ya que muchos de los espacios actuales serán empleados para la creación de biocombustibles. Además, hay que tener en cuenta el progresivo éxodo rural que hará que la población se concentre cada vez más en las ciudades así como otros factores menos predecibles, como el impacto del cambio climático, que podría llevar, entre otras cosas, a cambios en los ciclos de vida de plantas y animales.

El panorama es cuando menos desalentador. La sociedad se enfrenta al reto de tener que producir el doble de alimentos en una menor superficie cultivable, con menos mano de obra y con graves problemas de escasez de agua. Y es que el sector agrícola consume más del 70% del suministro de agua dulce disponible en el mundo.

Agua necesaria para la producción de alimentos
Fuente: animanaturalis.org

Casi el 76% del agua disponible para consumo humano se destina a la producción de alimentos. No obstante, la eficiencia en el uso del agua en este sector es apenas del 46%. Estos datos, por sí solos alarmantes, deben llamar la atención para impulsar la adopción de prácticas y tecnologías destinadas a reducir la cantidad de agua utilizada y aumentar la eficiencia en su consumo.

En México, la superficie agrícola total es mayor a 27 millones de hectáreas, de las cuales se siembran  aproximadamente 22 millones en un año agrícola; de éstas, sólo 6.5 millones cuentan con algún sistema de riego, y en ellas se obtiene más de la mitad de la producción agrícola nacional, ya que una hectárea con riego puede ser tres veces más productiva, que una de temporal.

Los sistemas de riego bien manejados hacen posible la producción aún en épocas de estiaje y en algunas zonas del país, pueden lograr dos ciclos de producción al año.


Si en la década de los 60 se produjo la “Revolución verde”, que consiguió incrementar la productividad agrícola mediante la mejora y selección de semillas, evolución de los sistemas de riego, fertilizantes, maquinaria, etc. en este momento el sector agrícola precisa de una nueva revolución que permita afrontar los retos descritos.

La creciente preocupación por la sostenibilidad, la calidad y la cantidad de las producciones agroalimentarias no es sencilla de resolver con métodos tradicionales. El objetivo del sector es ahora encontrar nuevas soluciones que permitan optimizar al máximo el uso de recursos y tierra cultivable. Se abren las puertas de una inminente revolución tecnológica en el sector agrícola.

Nota: En el siguiente post trataremos en profundidad el concepto de la Agricultura de Precisión y las tecnologías involucradas en ella, el paso anterior a la Agricultura Inteligente y el Internet of Things. 

(*) Tres párrafos del texto original de José Manuel Fernández referidos a la agricultura inteligente en el caso español han sido modificados para incluir el caso mexicano. La fuente original del cual se han extraído estos párrafos pueden encontrarla aquí.